La cultura de mediación en la empresa es la herramienta que decidirá la calidad del clima laboral y la cuenta de resultados de las empresas con éxito en este siglo.
Un conflicto sin atender o resolver es un gasto de tiempo y energía que se detrae directamente de la capacidad de producir resultados. Puede suponer la pérdida de clientes, el deterioro de equipos de trabajo, ineficacia en los procesos, incremento de bajas laborales o renuncias de personal cualificado y necesario.
La mayoría de las personas no han sido formadas desde su infancia en una cultura de mediación y comunicación eficaz. Muchos mandos intermedios llegan a sus puestos sin habilidades en este aspecto y la exigencia de la carga laboral del día a día, hacen muy difícil que puedan participar en procesos formativos el número de horas necesarias para poder adquirir estas capacidades de forma eficiente y resolutiva.
Por este motivo, es imprescindible contar con los servicios de mediación externa que acerquen a la empresa un objetivo doble: la intervención puntual para atender y resolver los conflictos más urgentes y nocivos para la los equipos de trabajo, unido a la formación y entrenamiento complementario sostenido en el tiempo.
Casi ninguna empresa puede permitirse prescindir de sus trabajadores en activo durante las horas necesarias para formarse en materia de comunicación y gestión de conflictos, por este motivo es necesario adaptar la cantidad de tiempo a la realidad de las empresas de hoy. Pequeños talleres muy prácticos en los que se trabaje con ejemplos muy similares de otras empresas, permite a los equipos aprender a la vez que se sienten escuchados y comprendidos, logrando una gran distensión y acercamiento entre los miembros del equipo, de forma natural no forzada.
Para muchos directivos y gerentes la mediación es un recurso aún desconocido. Muchos relacionan la palabra conflicto con problemas y reconocer que hay conflictos lo ven como desvelar algo negativo. La tendencia es negar la necesidad de esta herramienta y los conflictos que la requieren porque en ocasiones reconocer conflictos se vive como un fracaso o una vergüenza de la gestión de recursos humanos de la empresa.
Lo cierto es que allí donde hay una relación humana existe el conflicto. De hecho el conflicto es necesario para el crecimiento y el desarrollo de relaciones verdaderas. Saber detectarlos y atenderlos sin tapujos ni miedo es la mejor forma de crecer y liberar energía bloqueada en el sistema, algo que es necesario para poder avanzar como empresa. El problema no está en los conflictos, el problema está en no reconocerlos y atenderlos adecuadamente.
La falta de habilidades sociales, el desconocimiento sobre el funcionamiento de la relación humana, lo problemas personales no resueltos y la presión del entorno laboral, son un coctel explosivo que requiere ayuda experta externa. Cada vez más empresas descubren la importancia de una auditoria emocional, la detección calidad del clima laboral y conocer las necesidades de las personas que componen los equipos de trabajo.
El futuro de las empresas pasa por el cuidado de las relaciones humanas.