Explicación de cómo aparecen partes exiliadas en nuestro sistema interno. Cuando el niño recibe una experiencia dolorosa o una sufre carencia de afecto y seguridad una parte queda congelada en creencias de falta de valor o en emociones de tristeza, miedo etc. En el presente nuevos estímulos pueden sacudir de nuevo aquella parte dañada que quedó escondida, cuidada por nuestros protectores (partes de nuestra personalidad que la protegen: timidez, violencia, adicción, distracción, perfeccionismo…). Escuchar desde la esencia del adulto permite que sane el niño herido, conectando con la propia esencia de su sistema.
